Desde muy pequeña, Johameli mostró una gran afinidad por el dibujo. Familiares y amigos destacaban con admiración su talento natural, que parecía reflejar el legado de su abuelo paterno, reconocido en su época por su trabajo como pintor de afiches de cine.
A los 7 años inició su formación artística en FESNOJIV, en el Núcleo San Agustín de Caracas, donde tuvo sus primeros acercamientos formales al arte a través del Coro II, bajo la guía de los profesores Luis Barrios y Carlas Mata. Allí desarrolló técnicas vocales, repertorios de cantos populares y, posteriormente, recibió la oportunidad de formar parte de los Niños Cantores de Venezuela junto a la profesora Lourdes Sánchez. Dentro de este importante proyecto, ideado por José Antonio Abreu, profundizó su formación vocal con la profesora Margott Pares Reyna y el acompañamiento al piano de Juan Mateo Rojas, participando en conciertos de cámara, montajes líricos y obras de gran relevancia en Latinoamérica, además de recibir cátedras de reconocidos maestros internacionales como Gerald Wirth y Elisenda Carrasco.
Sin embargo, desde temprana edad también era evidente que su verdadera pasión se inclinaba hacia el dibujo. A los 11 años, recibió como obsequio óleos, lienzos y pinceles, y sin experiencia previa en la técnica, realizó su primera pintura al óleo: un mar en tonalidades verde oliva. Más adelante, a los 15 años, inició estudios en la Academia Martinis, en el Pasaje Zing, donde profundizó en distintas técnicas de dibujo bajo la guía del profesor Juan Carlos Mendoza. En ese entorno también fortaleció su interés por la historia del arte, la filosofía y el universo del tatuaje, influenciada por colegas y referentes como Cleiver Giovanny. Durante tres años de formación, desarrolló disciplina, atención al detalle y paciencia, especialmente en el estudio del realismo.
Al mismo tiempo, continuó vinculada a las actividades corales de la Fundación, participando en numerosos conciertos y presentaciones institucionales. Más adelante, tuvo la oportunidad de integrarse a la orquesta inicial del Núcleo San Agustín, donde la directora Arianna Ramírez le asignó la flauta transversa. Permaneció activa en esta trayectoria musical durante varios años, presentándose en espacios como el Teatro del Museo Contemporáneo, las salas del CNASPM y distintos escenarios al aire libre, hasta decidir cerrar ese ciclo para dedicarse al estudio de su carrera de Ingeniería.
Aunque continuó dibujando en sus tiempos libres y realizó algunas ventas de cuadros abstractos, aún no había definido un lenguaje visual propio. En 2019, luego de varios viajes al interior del país, conoció a Daniela Párraга, profesora de yoga, quien la invitó a tomar clases de telas aéreas con Douglas Castro en el Nuevo Circo de Caracas. Esta experiencia marcó un punto de inflexión, al permitirle descubrir una nueva relación con su cuerpo y abrirse a lenguajes expresivos que antes no formaban parte de su vida.
A partir de allí, comenzó a interesarse profundamente por las artes circenses y participó en talleres de lira, trapecio, acroyoga y paradas de manos. Incluso tuvo la oportunidad de presentarse en el Teatro Río Caribe durante la experiencia 2022 dirigida por el profesor Douglas Castro. Su curiosidad y energía también la llevaron a acercarse a la danza contemporánea, tomando clases intensivas con Selene Sánchez y sesiones individuales con Ronny Méndez, Pedro Alcalá, Ildemar Savedra, Heysell Leal y Luis Ledrick en distintos espacios del Centro de Bellas Artes. Posteriormente, profundizó en Verb-Technique con Selene Baptista, ampliando su exploración del movimiento, la espacialidad y la expresión corporal.
En 2023, retomó con fuerza la exposición de su obra en Caracas, participando en Licuadora Alternativa, edición 10, donde presentó alrededor de 12 piezas. Esta experiencia le permitió conectar con artistas de distintos ámbitos y derivó en su participación en una tercera exposición en el Museo de Arquitectura, en el Nuevo Circo, dentro del movimiento dedicado a Armando Reverón, titulado “La Fiesta de las Artes”, donde exhibió la obra “Desde la Sombra”.
Uno de los proyectos que más ha impulsado su camino artístico ha sido la intención de unir arte y tecnología mediante el desarrollo de una aplicación orientada a visibilizar eventos artísticos y de entretenimiento en Caracas, con el propósito de crear una agenda de referencia para artistas y público general. Aunque este proyecto continúa en proceso, sigue siendo una meta viva, sostenida por la fe, el contacto con redes profesionales y el deseo de convertirlo en un MVP que consolide el primer producto digital pensado para la comunidad artística.
Hoy, Johameli continúa dando pasos firmes en el mundo cultural y artístico a través de Watoul, un proyecto que refleja su compromiso con la creación, la visibilidad de los artistas y la construcción de comunidad desde el arte.
Y estos pasos, se siguen contando… 🩰
Propulsora de la digitalización y ejecución de ideas y productos.
Diseñado y desarrollado por Johameli Muñoz, 2024